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Cuando a 67P le falta un mes para darle la vuelta al Sol

Mientras las investigaciones que lleva a cabo la misión Rosetta de la Agencia Espacial Europea orbitando el cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko continuan, tratando de obtener de la roca errante la mayor información posible que nos sieva para desentrañar los orígnes del Sistema Solar, entre otras cosas, los técnicos alemanes de tierra que controlan la trayectoria tanto del cometa como de la sonda espacial comienzan los preparativos para un momento en la vida de los cometas que marcará un punto de inflexión en su largo peregrinaje a través del Universo.

Cuando a 67P le falta un mes para darle la vuelta al Sol

Desde que supimos que las órbitas de los objetos celestes tales como los planetas o los cometas y asteroides no son circulares y perfectas hay dos puntos de su órbita que son claves para determinar el devenir, el futuro, de estos objetos naturales. Y de estos dos puntos existe uno, para el caso de los cometas, especialmente importante. Hablamos del perihelio.

Tras la llegada de la sonda Rosetta y el aterrizador Philae (ya situado sobre la superficie del cometa) el 6 de agosto de 2014 la misión ha pasado todo un largo año de intensa actividad científica, analizando las propiedades físicas y químicas del cometa, su interior, su superficie y el polvo que lo rodea, así como el gas que emana y el característico plasma cometario.

Como bien sabemos hoy, en contra del viejo pensamiento de que los cometas son “bolas de fuego”, estos intrigantes objetos del Sistema Solar son grandes bolas de polvo y hielo. A medida que los cometas se acercan en su trayectoria elíptica alrededor del Sol al punto más cercano (el perihelio) su superficie se va calentando y buena parte de esas rocas de polvo helado se van derritiendo o directamente pasa de estado sólido a gaseoso (sublima). Ese polvo que va dejando atrás es la característica cola de los cometas que vemos ocasionalmente en el cielo o recordamos gracias a las espectaculares fotografías que se obtiene. Estas colas (comas) pueden llegar a tener decenas o cientos de kilómetros de longitud. Algo espectacular.

ASí, mientras los equipos situados en la Tierra monitorizan el desarrollo de la coma del cometa 67P, la sonda Rosetta que lo orbita tiene un punto de vista privilegiado para estudiar la fuente de esta actividad cometaria directamente desde el núcleo del cometa, la propia roca. Y uno de los aspectos claves a estudiar a lo largo de toda la misión de Rosetta (que hace unas pocas semanas fue extendida hasta octubre del año que viene) es precisamente saber cómo se comporta un cometa en diferentes puntos de su órbita.

Cuando a 67P le falta un mes para darle la vuelta al Sol

Hay cometas que tiene órbitas completas relativamente cortas, como por ejemplo este cometa en cuestión, el 67P, que le da una vuelta al Sol cada 6,5 años. Otros cometas famosos como el 1P/Halley tienen un periodo orbital sideral (qué es como se llama a cada revolución al rededor del Sol) de 75,3 años… Toda una vida.

Cuando los cometas se acercan a su perihelio se trata de un momento crucial en su “vida”. Hasta ese momento como es lógico el cometa se acercaba a un foco de calor y radiación importante como es el Sol. Pero superado el perihelio comenzará a alejarse y por consiguiente a enfriarse. Y precisamente esto es lo interesante para la ciencia. Para el caso que nos ocupa conviene saber que nos encontramos precisamente en los últimos días en los que tanto el cometa como sus acompañantes humanos (Rosetta y Philae) antes de pasar el perihelio, que tiene como fecha marcada en el calendario el 13 de agosto, luego estamos a menos de un mes de este momento crucial.

Cuando a 67P le falta un mes para darle la vuelta al Sol

Desde este blog seguiremos atentos a los datos que se vayan aportando a la sociedad. Al igual que seguiremos atentos a la actividad del aterrizador Philae que hace pocas fechas dio señales de vida tras un “aterrizaje forzoso” sobre el cometa el pasado noviembre. Ojalá la comunicación entre Philae y Rosetta se recupere pronto y el aterrizador pueda hacer la ciencia para la que estaba diseñado, o al menos parte de ella.

Mientras, desde la Tierra les deseamos a los tres un buen cruce del perihelio.

Cuando a 67P le falta un mes para darle la vuelta al Sol

¿Dónde está Rosetta?

Y ahora, para finalizar, algunos datos sobre el cometa 67P y al misión Rosetta:

  • Periodo orbital sideral: 6,5 años.
  • Distancia del perihelio: 1,24 unidades astronómicas (UA), unos 186 millones de kilómetros del Sol.
  • Distancia del afelio (punto más alejado del Sol en su órbita, el “opuesto” al perihelio): 5,68 UA (unos 850 millones de kilómetros del Sol).
  • 1 unidad astronómica (UA) = 149 millones de kilómetros (la distancia de la Tierra al Sol).
  • Rosetta se encontró con 67P a unos 540 millones de kilómetros del Sol.
  • A día de hoy, 17 de julio, la distancia de 67P & Co. respecto del Sol es de algo menos de 195 millones de kilómetros.
  • La velocidad del cometa ahora se sitúa sobre los 120.000 km/h
  • En total Rosetta y Philae cuando lleguen al perihelio habrán recorrido un cuarto de la órbita del cometa, gesta jamás realizada por un artefacto construido por el hombre.
  • En el momento del perihelio la comunicación entre Rosetta y la Tierra consume en tiempo, durante un sentido de la comunicación, en total 14 minutos y 44 segundos. Luego desde que se envía una instrucción y se recibe una respuesta (sin contar con el tiempo de ejecución de la instrucción) la comunicación en total se lleva casi 30 minutos.
  • A diferencia de otros momentos durante la misión el paso por el perihelio no requiere de operaciones especiales desde la Tierra.

Y algunos hitos de la misión completa:

  1. Lanzamiento (febrero de 2004).
  2. Primera asistencia gravitatoria en la Tierra (2005).
  3. Asistencia gravitatoria en Marte (2007).
  4. Segunda asistencia gravitatoria en la Tierra (2007).
  5. Tercera asistencia gravitatoria en la Tierra (2009).
  6. Sobrevuelo de asteroides.
  7. Vuelo en hibernación  (2011-2014).
  8. Comienzo de Operaciones cerca del núcleo de 67P/Churyumov-Gerasimenko (2014).

Para despedir sólo recordar, por si no lo sabéis, que la cámara principal de la sonda Rosetta se llama OSIRIS y que buena parte de sus componentes han sido diseñados y fabricados en España. Así que tenemos una pequeña parte de nuestro trabajo, el de nuestros científicos, también orbitando al cometa a tantos millones de kilómetros nuestra. Todo un orgullo, sin duda. Aunque todavía habrá quien piense que es una inversión inutil. Siempre los ha habido y los habrá. Pero ninguno renunciará a los beneficios que la ciencia reporta a sus propias vidas, tristes vidas.

 

Un saludo,

 

Manuel R. de Viguri

www.viguri.org @rdeviguri

www.cinurondeorion.com @cinturondorion

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